Domingo, 27 de Junho de 2010
Las imágenes por resonancia magnética funcional y el análisis de una parte de la corteza prefrontal del cerebro, pueden predecir la conducta de las personas.

   Las ecografías cerebrales podrían predecir los próximos pasos de una persona mejor que la persona misma. Así lo pone de manifiesto un artículo publicado en “Journal of Neuroscience”, en el que se muestran los resultados de un estudio de las Universidades de California y de Minnesota. "Muchas personas 'deciden' hacer cosas, pero luego no las hacen", dijo Matthew Lieberman, profesor de psicología que lideró el estudio. A través de imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI por su sigla en inglés), que permite mostrar cuáles regiones del cerebro son más activas que otras, el equipo logró ir más allá en la predicción la conducta real.

El equipo reclutó a 20 hombres y mujeres jóvenes para su experimento. Mientras eran sometidos a la fMRI, los participantes leyeron y escucharon mensajes acerca del uso seguro del protector solar, mezclados con otros mensajes para que no adivinaran de qué se trataba el ensayo. De este modo, ese día los participantes tenían que indicar su uso de protector en la semana anterior, sus intenciones para la próxima semana y sus actitudes hacia el filtro solar. Después de visualizar los mensajes, los voluntarios respondieron más preguntas acerca de sus intenciones y, además, obtuvieron un bolso con productos que contenía toallitas de protección solar.

Una semana después, los investigadores realizaron un seguimiento sorpresa, con el objetivo de determinar si los participantes habían utilizado el filtro. Se halló que alrededor de la mitad de los voluntarios habían pronosticado correctamente que usarían el protector. Entonces, el equipo analizó las imágenes del cerebro para ver si podían encontrar alguna actividad cerebral que pudiera superar ese pronóstico, y comprobaron como la actividad en un área del cerebro, una parte de la corteza prefrontal medial, ofreció la mejor información.

Lieberman explicó que “desde esta región del cerebro pudimos predecir, entre tres cuartos de las personas, si aumentarían el uso de filtro solar más allá de lo que dijeron que harían". Según él, "es la región de la corteza prefrontal que sabemos que es desproporcionadamente mayor en los humanos que en otros primates", y añadió: "está asociada con la consciencia y parece ser crítica en el pensamiento sobre uno mismo y sobre las preferencias y valores".

Los mismos investigadores han puesto de manifiesto que los resultados de este estudio podrían ser una poderosa herramienta para los publicistas o los funcionarios de salud que buscan motivar a la población acerca de la necesidad de llevar una vida sana.

 

 

FUENTE: JOURNAL OF NEUROSCIENCE. 2010 JUN;30(25):8421 - 8424

 

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Domingo, 2 de Agosto de 2009
Maduración de la corteza prefrontal y desarrollo de las funciones ejecutivas durante los primeros cinco años de vida.

Introducción. Los primeros cinco años de vida son críticos en el desarrollo de las funciones ejecutivas. Los cambios observados en la capacidad y competencia ejecutiva parecen guardar una estrecha relación con los procesos madurativos de la corteza prefrontal.

Desarrollo. Las pruebas obtenidas en las tres últimas décadas indican que el funcionamiento ejecutivo inicia su desarrollo antes de lo que previamente se pensaba. En edades tempranas ya es posible observar cómo emergen diversas capacidades cognitivas que posteriormente constituirán lo que conocemos como funciones ejecutivas. El propósito de este artículo es describir cómo se desarrollan las funciones ejecutivas a lo largo de los primeros cinco años de vida y su relación con la maduración de la corteza prefrontal.

Conclusiones. El desarrollo de las funciones ejecutivas implica el desarrollo de una serie de capacidades cognitivas que han de permitir al niño mantener información, manipularla y actuar en función de ésta; autorregular su conducta, logrando actuar de forma reflexiva y no impulsiva; y adaptar su comportamiento a los cambios que pueden producirse en el entorno. Alteraciones tempranas en el desarrollo ejecutivo limitan de forma dramática la capacidad del niño para hacer frente a situaciones novedosas, así como para adaptarse a los cambios de manera flexible.
 

FUENTE: REVISTA DE NEUROLOGÍA. 2009 ABR;48(8):435-440.

A. García-Molina; A. Enseñat-Cantallops; J. Tirapu-Ustárroz; T. Roig-Rovira.

 

 

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publicado por enfarpeladasocumveu às 00:47
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Un estudio explica a un nivel neural por qué parece que aprendemos más de nuestros éxitos que de nuestros fracasos.

Una nueva investigación aclara los mecanismos neurales que vinculan la información de retroalimentación del entorno con la plasticidad neural, la habilidad del cerebro para responder ante la experiencia. El trabajo tiene implicaciones para el conocimiento del proceso de aprendizaje y para la comprensión y tratamiento de los trastornos en este proceso.

Las células del cerebro podrían aprender de la experiencia sólo cuando se hace algo bien y no cuando se falla, según el estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Neuron'. Los investigadores han conseguido captar el proceso de aprendizaje que muestra cómo las células individuales cambian sus respuestas en tiempo real como resultado de la información sobre cuál es la acción correcta y cuál la equivocada.

Según explica Earl K. Miller, coautor del estudio, "hemos mostrado que las células cerebrales siguen si las conductas recientes tuvieron éxito o no". Además, cuando una conducta tenía éxito las células se volvían más sintonizadas con lo que el animal estaba aprendiendo. Después de un fallo existían pocos o casi nulos cambios en el cerebro ni mejoras en la conducta.

Los investigadores realizaron experimentos en monos en los que se proporcionaba a los animales la tarea de examinar dos imágenes alternantes en una pantalla de ordenador. En el caso de una de las imágenes, los animales eran recompensados cuando conducían su mirada hacia la derecha, en el caso de la otra imagen se suponía que tenían que mirar a la izquierda. Los monos utilizaban el ensayo y el error para descubrir qué imágenes requerían los distintos movimientos.

Los investigadores descubrieron que si las respuestas de los animales eran correctas o erróneas resonaban ciertas partes de sus cerebros con las repercusiones de sus respuestas durante varios segundos. La actividad neural que seguía a una respuesta correcta y a una recompensa ayudaba a los monos a realizar mejor el ensayo que aparecía segundos después.

"Si el mono conseguía responder bien, una señal se mantenía en su cerebro que parecía decirle 'lo hiciste bien'. Justo después de una respuesta correcta, las neuronas procesaban la información de forma más enérgica y eficaz y el mono era más propenso a responder bien a la próxima cuestión. Pero después de un error no se producía mejora. En otras palabras, sólo después de los éxitos y no de fracasos el procesamiento cerebral y la conducta de los monos mejoraba", explica Miller.

La corteza prefrontal organiza los pensamientos y las acciones en correspondencia con los objetivos internos mientras que el ganglio basal está asociado con el control motor, la cognición y las emociones. Este trabajo muestra que estas dos áreas cerebrales, que se sospechaba que jugaban papeles claves en el aprendizaje y la memoria, tienen toda la información para realizar el procesamiento neural necesario en el aprendizaje.

Los investigadores descubrieron actividad en muchas neuronas de estas dos áreas cerebrales que reflejaban la administración o retención de una recompensa que duraba varios segundos, hasta el siguiente ejercicio. Las neuronas individuales en ambas áreas transmitían información de forma sostenida durante entre cuatro y seis segundos, completando el espacio entre ejercicios.

La selectividad de la respuesta era más fuerte en un determinado ejercicio si el ejercicio anterior había recibido recompensa o más débil si había sido un error. Esto se producía cuando el animal estaba aprendiendo la asociación o ya era bueno en ella.

Después de una respuesta correcta, los impulsos eléctricos que procedían de las neuronas de estas áreas cerebrales eran más fuertes y transmitían más información. "La tasa de señal-ruido mejoraba en ambas regiones cerebrales. La fuerza de la respuesta les llevaba a conseguir acertar en el siguiente ejercicio. Esto explica a un nivel neural por qué parece que aprendemos más de nuestros éxitos que de nuestros fracasos", concluye Miller.
 

FUENTE: NEURON. 2009 JUL;63(2):244-253.

 

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publicado por enfarpeladasocumveu às 00:32
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