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Enfarpeladasocumveu

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Manipular el cerebro (I, II, III)

Hablando sobre el órgano que más incide en nuestra forma de ser: el cerebro. Ahora sabemos que los circuitos electroquímicos que configuran nuestra mente no son inmutables, el entorno moldea continuamente el entramado de neuronas. Los retos de la neurociencia apuntan a aprovechar esa plasticidad, y encontrar los estímulos adecuados para tratar o incluso perfeccionar el funcionamiento del cerebro humano.

Punset descubre, junto a Álvaro Pascual-Leone, neurólogo del Harvard Medical School, el funcionamiento de la estimulación magnética transcraneal, un método para modificar la actividad de las vías neurales sin la administración de fármacos ni la utilización de cirugía.Si se puede alterar determinados circuitos neuronales, ¿se podrá también llegar a modificar el comportamiento o mejorar nuestras habilidades mentales? ¿Es posible manipular el cerebro para modificar nuestra forma de ser o acabar de una vez por todas con las enfermedades mentales? En esta primera emisión de la nueva temporada de redes lo investigaremos a fondo.

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 http://www.youtube.com/watch?v=piGl9C0ImUk

 

 http://www.youtube.com/watch?v=wz4_crO367g

 

 http://www.youtube.com/watch?v=e2y6corSzFw

                            

 http://www.youtube.com/watch?v=ZWgGj5stEkM

 

El cerebro de los invidentes es diferente al de las personas que ven

Gracias a la plasticidad cerebral, aumenta sus capacidades disponibles

Científicos de la Universidad de California en Los Ángeles han realizado un estudio, con una tecnología de registro de imágenes cerebrales altamente sensible, cuyos resultados han confirmado que el cerebro de los invidentes es distinto al de las personas que ven. El cerebro de los ciegos se transforma anatómicamente y cambia su volumen en ciertas regiones, para que éstos compensen la pérdida de visión con nuevas capacidades. Esto es posible gracias a una característica conocida como plasticidad cerebral, que se da sobre todo en la más tierna infancia. 

Por Yaiza Martínez

  

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Las personas con problemas en la vista o ciegas nos parecen muy valientes, por su capacidad de recorrer aceras atestadas de personas y de cruzar las calles con la única ayuda de su bastón, entre otras proezas. (...)
Según un artículo aparecido en la revista NeuroImage, Natasha Leporé, investigadora del Laboratorio de Neuroimagen de la UCLA, y sus colaboradores descubrieron en su estudio que
las regiones visuales del cerebro tienen menos volumen en las personas ciegas que en las que sí ven.

(...)

La plasticidad del cerebro es una característica que nos permite adaptarnos al entorno y que se expresa en tres niveles: el de la sinapsis o conexión entre neuronas; el de la capacidad de establecer nuevas conexiones, lo que ayuda a realizar mejor una tarea; y el del uso de zonas del cerebro para otras actividades según las necesidades que surjan.
La plasticidad cerebral se refleja no sólo en las personas ciegas, sino también en aquellos individuos que han sufrido infartos o hemorragias cerebrales, y que son capaces de recuperar funciones que eran previamente ejecutadas por las zonas lesionadas.
Según declaraciones del neurólogo Mariano Sigman en una entrevista publicada por Tendencias21, la plasticidad del cerebro es mucho mayor de lo que hasta ahora se ha creído.
Gracias a las nuevas tecnologías disponibles se está constatando dicha plasticidad en distintos niveles: el de la regeneración neuronal (se ha roto el mito falso de que el cerebro no renueva su sustrato (las neuronas) a partir de la adultez); el de la plasticidad de la identidad o la capacidad de una neurona (o incluso de células que no son neuronas) de volver a incorporarse a un ambiente extraño y comenzar un nuevo ciclo; y el de la plasticidad a gran escala, por ejemplo, de cortezas auditivas que se vuelven visuales si son correctamente estimuladas o viceversa, señala Sigman.

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ALGUNOS ASPECTOS PSICODINÁMICOS DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

En principio sin embargo la angustia tiene también una función adaptativa* como es provocar la formación de mecanismos de defensa que interfieran y frenen la impulsividad instintiva y con ello el peligro de que el Yo se vea inundado y sobrepasado por dichos impulsos o por sentimientos desagradables como la culpa, vergüenza, etc. (angustia señal). Con otras palabras, la angustia o ansiedad es al plano psíquico lo que el dolor es al plano corporal: una señal de aviso de que algo va mal. La angustia se podría definir como “un temor a algo desconocido” o sea inconsciente. Si el motivo de ese temor es conocido no se llama angustia, sino miedo. La ansiedad y la angustia son casi lo mismo aunque con matices distintos. En otros idiomas no se diferencia entre angustia y ansiedad. Para nosotros la angustia es un sentimiento que casi siempre es patológico en cuyo caso tiene un gran anclaje corporal, es decir, se vive como muy corporalizado (al igual que el dolor) y que nos paraliza y nos deja quietos, como protegiéndonos de un supuesto infarto de corazón o algo por el estilo; lo vivimos como una reacción de “sobrecogimiento”. Algunos animales quedan como paralizados cuando se asustan o sienten un peligro otros tienden a sobresaltarse y echan a correr o luchan; en estos casos la reacción es de “sobresalto”. Las personas podemos reaccionar de las dos maneras según la persona o la situación. Decíamos que la persona angustiada tiende a reaccionar con sobrecogimiento, queda como paralizada y parece protegerse el pecho encogiéndose. La ansiedad parece mas bien un sentimiento unido al sobresalto: se respira jadeando o suspirando y la persona con ansiedad tiende a moverse, a hacer aspavientos; es el clásico padre que espera que su mujer termine el parto en el paritorio y pasea por el pasillo del hospital como un león enjaulado o el estudiante que espera entrar en el examen. Pero en los trastornos psiquiátricos, no siempre es fácil diferenciar la angustia de la ansiedad por lo que muchos psiquiatras no creen necesario distinguirla.

 

 

Vol. 7, núm. 3 – Agosto 2008

Órgano Oficial de expresión de la Fundación OMIE

Revista Internacional On-Line / An International On-Line Journal

 

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Luis Yllá Segura Catedrático jubilado de Psiquiatría de la Facultad de Medicina

de la Universidad del País Vasco/EHU