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Enfarpeladasocumveu

Enfarpeladasocumveu

Definición de PNL

La P.N.L surgió a finales de los años 60, sus creadores John Grinder y Richard Bandler, se propusieron estudiar la comunicación humana y comenzaron a observar y estudiar a los grandes comunicadores de la época.

Estudiándoles y modelándoles se dieron cuenta de que ellos eran capaces de comunicarse fluida y fácilmente con cualquier tipo de personas, en diferentes contextos y en varios niveles.

Ellos hacían llegar sus mensajes y sus receptores lo entendían claramente obteniendo respuestas que otros no lograban.

En base a sus estudios crearon el principio básico de la comunicación : es imposible no comunicar.

Así, hagamos lo que hagamos, incluso estando en silencio siempre transmitiremos un mensaje y ese mensaje por muy imparcial que quieras ser, siempre generará una reacción consciente o inconsciente en el receptor.

pnlCada uno de nosotros va creando unos mapas de lo que vamos considerando “ nuestra realidad” a base de todos esos mensajes que vamos captando y vamos expresando.

Pensamos que las palabras no son importantes, pero con ellas sostenemos nuestra visión del mundo y nuestra realidad.

Cada Ser Humano vive una realidad única, construida por sus propios valores, creencias, impresiones y experiencias individuales que le han hecho crearse su Modelo del Mundo.

La P.N.L ofrece una manera de pensar sobre nosotros mismos, es un Modelo más.

La P.N.L podría denominarse el sofware del cerebro humano, puesto que describe como trabaja y se estructura la mente, cómo las personas representamos la realidad de una forma personal.

 

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Síndrome de piernas inquietas. Características e impacto sobre el sueño.

Introducción. El síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno neurológico crónico que afecta de forma negativa al sueño. El objetivo principal es determinar las características clínicas, polisomnográficas, la eficacia de los tratamientos empleados y el impacto sobre el sueño de una serie de pacientes.

Métodos. Estudiamos 49 pacientes con SPI. Se recoge información sociodemográfica, datos clínicos y polisomnográficos, tratamientos empleados y el impacto sobre el sueño. Se realizaron diferentes encuestas: índice de severidad de sueño (ISS), escala de Epworth, cuestionario de evaluación sobre el SPI (IRLS), cuestionario de calidad de vida del SPI (QoL-RLS) y cuestionario sobre la limitación de la productividad laboral (LPL).

Resultados. La edad media es de 60,33±14,27 años, con distribución por sexos similar. Presentan una historia familiar positiva el 36,73 %, con predominio en el grupo de inicio precoz de los síntomas. Las causas secundarias más frecuentemente asociadas son la artritis reumatoide, ferropenia, uremia, embarazo y polineuropatía. Prevalencia significativa del insomnio (73,47%) y de los movimientos periódicos de extremidades (MMPE) (51,02%), y también síndrome de apnea obstructiva del sueño (22,45%) e hipersomnia (22,45%). El tratamiento farmacológico más empleado son los agonistas dopaminérgicos. No encontramos diferencias estadísticamente significativas entre la evolución clínica y el tratamiento empleado, aunque una tendencia a mejor calidad de vida con agonistas dopaminérgicos.

Conclusiones. Se trata de una enfermedad con un tiempo de demora en el diagnóstico nada desdeñable. Tiene gran importancia su detección precoz dado el impacto que produce sobre la eficiencia del sueño y la calidad de vida, y la eficacia que demuestran los tratamientos empleados, fundamentalmente los agonistas dopaminérgicos.
 

L. Gabaldón Torres; J. Salas Felipe; J. Fernández Domínguez...(et.al)

 

FUENTE: NEUROLOGÍA. 2009 MAY;24(4):230-234.

 

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El síndrome de piernas inquietas: Detección, diagnóstico, consecuencias sobre la salud y utilización de recursos sanitarios.

 

Introducción. Pese a la elevada prevalencia del síndrome de piernas inquietas (SPI), se cuenta con escasa información sobre este trastorno en nuestro país. El objetivo de este estudio fue obtener información sobre este problema de salud a partir de pacientes identificados mediante un cuestionario de cribado y posterior confirmación diagnóstica por médicos de Atención Primaria (AP). Material y métodos. Estudio en tres etapas, transversal y retrospectivo (utilización de recursos), en una muestra de pacientes adultos (2.047 sujetos) que acudió a consultas ambulatorias de 10 centros de Atención Primaria (Madrid, Barcelona y Valencia). Se utilizó un cuestionario de detección con los 4 criterios diagnósticos de SPI. Se realizó la evaluación clínica y confirmación diagnóstica mediante un cuestionario estandarizado. Otras variables evaluadas fueron: calidad de vida, mediante la puntuación del Cuestionario SF-36 de salud; sueño, mediante la puntuación de la escala de sueño MOS; intensidad de los síntomas de SPI, mediante la puntuación de la escala IRLS; utilización de recursos sanitarios en los 12 meses previos. Confirmación del diagnóstico del médico de AP, por un neurólogo especialista en trastornos del movimiento en una muestra reducida aleatoria de pacientes.

Resultados. Un 19,7% (404 de 2.047) de los sujetos respondió positivamente a las 4 preguntas diagnósticas del cuestionario de detección del SPI. De ellos, 185 sujetos (9,0%) presentaban síntomas por lo menos dos veces a la semana, de intensidad moderada a grave. El médico de AP confirmó el diagnóstico de SPI en 79 de los 154 pacientes que completaron la entrevista diagnóstica. La prevalencia en esta población adulta fue del 4,6%. El valor predictivo del cuestionario de detección del SPI fue de un 51,3%. La edad media de inicio de síntomas fue de 42 años (rango: 20-más de 80 años). Los síntomas de SPI fueron moderados en el 50,6% y graves en el 38%. El 73,4% de los pacientes con SPI dormía mal, al menos dos noches por semana. La puntuación media de la escala IRLS (0-40) fue de 19,4. La puntuación media del cuestionario SF-36 (0-100) fue de 54,6, más baja que la de la población española de referencia (61,4). Aproximadamente un tercio de los pacientes había consultado antes con un médico por los síntomas de SPI. No obstante, sólo un 48% contaba con un diagnóstico y sólo en un 5% éste era de SPI.

Conclusiones. El estudio DECODE RSL indica que muchos pacientes con síntomas clásicos de SPI visitan frecuentemente a su médico de AP sin ser diagnosticados ni, por lo tanto, recibir un tratamiento adecuado. Herramientas como la utilizada en este estudio pueden ayudar a la detección de estos pacientes.

 

 V. Baos Vicente; F. Grandas Pérez; J. Kulisevsky Bojarski...(et.al)

 

(Restless legs syndrome: Detection, diagnosis, impact on health and utilization of health care resources.)

FUENTE: REVISTA CLÍNICA ESPAÑOLA. 2009 SEP;209(8):371-381.

 

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Un nuevo estudio pone de manifiesto que esquizofrenia y bipolaridad comparten una etiología genética común.

Muchas investigaciones científicas apuestan por un origen genético común para la esquizofrenia y la bipolaridad. Un estudio publicado en 'Archives of General Psychiatry', ha dado un paso más en el análisis de la interconexión de estas patologías, sugiriendo que los parientes de quienes sufren alguna de estas dos dolencias tienen casi el doble de riesgo de sufrir el otro trastorno.

El trabajo se basó en 38 estudios en los que se analizó la tasa de incidencia de trastorno bipolar en familiares de pacientes con esquizofrenia y 39 estudios en los que se examinó la afectación de esquizofrenia en parientes de primer grado de enfermos bipolares. Estos trabajos resultaron 'finalistas' y fueron escogidos entre un total de 2.326 investigaciones.

Jared X. Van Senllenberg, del departamento de Psicología de la Universidad de Columbia, y Teresa de Candia, de la Universidad de Colorado (ambas en EEUU), analizaron y cotejaronos resultados de dichos estudios, y legaron a la conclusión de que el riesgo de sufrir trastorno bipolar entre los familiares directos de enfermos con esquizofrenia es del 0,99% frente al 0,48% de las personas del grupo control (sin allegados con esta patología), mientras que la propensión a sufrir esquizofrenia en los parientes de primer grado de un afectado por trastorno bipolar es del 1,77%, frente al 0,85%.

Mucho más alto resulta el riesgo de sufrir la misma enfermedad del familiar: un 6,68% en el caso de la esquizofrenia frente al 0,85% y un 10,54% en el trastorno bipolar frente al 0,48% .

Lo autores concluyen que los familiares de primer grado de los enfermos de esquizofrenia y trastorno bipolar tienen un riesgo muy alto de desarrollar la misma patología que su pariente, al tiempo que existe una probabilidad baja, pero incrementada respecto al resto de la población, de desarrollar esquizofrenia si un familiar sufre de bipolaridad y viceversa. Por otra parte, señalan que existe un riesgo intermedio de sufrir un desorden esquizoafectivo, independientemente de que su familiar directo sufra esquizofrenia o bipolaridad.

 

FUENTE: ARCHIVES OF GENERAL PSYCHIATRY. 2009 JUL;66(7):748-755.

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Erotomanía, amor y enamoramiento. Contradicciones.

Proponerse hablar del amor es una empresa inútil y poco esperanzadora. Viene a ser como pretender abordar lo inabordable, acotar lo que no tiene límites y objetivar lo que no puede suceder sin que lo coloree la impresión subjetiva de cada uno. Por eso Ferrand, en su Melancolía erótica, se unía a la opinión galénica de descalificar a los que intentaban dar una definición esencial de algo que cada uno concebía a su manera. Tachaba, por tanto, de sofistas a los lógicos de turno que intentaban dar con la clave de asuntos que no pueden sino explicarse a través de una experiencia propia.

El amor ha sido uno de los temas más abordados por la filosofía, la literatura, la antropología, la religión e incluso la medicina. Todas las ciencias que se han ocupado de los distintos aspectos del ser humano han hecho un hueco para estudiar eso que tantos, y con tanta razón, han calificado de locura. Sin duda, intentar comprender qué es el amor resulta una de las mejores y más arriesgadas formas de bucear en las profundidades del hombre.

Agustín nos dejó dicho que «si quieres conocer a alguien, no le preguntes lo que piensa, sino lo que ama». Quedamos definidos por el amor y por lo que amamos. Desde nuestra profesión, y en ocasiones a pesar de ella, nos es fácil encontrarnos con situaciones que nos acercan a estos reveladores modos de observación. Tan es así, que siempre resulta útil echar un vistazo al acompañante del paciente que espera fuera de la consulta si queremos enriquecer la impresión clínica que vamos construyendo. Del mismo modo que, no pocas veces, se nos escapa una sonrisilla maliciosa cuando un amigo nos presenta a su nueva pareja, que resulta cortada por el mismo patrón que esa anterior que le desilusionaba.

La pareja, el amado, el amigo predilecto, no son anécdotas de nuestra existencia sino un reflejo de las cartas con las que jugamos en la vida. El amor decide por fuera de la razón. No elegimos racionalmente entre varias posibilidades presentes, sino que es nuestra oculta intimidad la que apuesta por nosotros como si supiera de antemano quién será el ganador. Además, el amor actúa de modo determinante sobre el destino de las personas. Nuestra biografía no sólo es un inventario de relaciones amorosas, sino que es el efecto de los amores que se han ido sucediendo. Decía Ortega y Gasset que, en caso de contar con más de uno, una persona nunca tendría más de dos o tres amores importantes a lo largo de su vida.

Éstos, además, coincidirían con cambios significativos en su «modo de ser». De ahí provendrían las similitudes y diferencias entre las parejas que acumula una misma persona: mientras las similitudes responden a la repetición, las distintas personas a las que se ama dan cuenta de los cambios sucedidos en cualquier trayectoria vital. Sí, lo que nos proponemos llevar a cabo es un sinsentido, pues queremos adentrarnos en un tema cuyos márgenes sabemos de antemano que se escapan.

La intimidad se resiste a ser científica, a cumplir reglas o respetar límites convencionales. Enfrentados a esta tarea y sus dificultades irreductibles, podemos intentar apoyarnos en el resultado de las miradas que nos anteceden. De su repaso, a nuestro juicio, surgen dos proposiciones. Por un lado, registramos la insistente exigencia a lo largo de los siglos de elaborar una teoría del amor y fundarla en una filosofía de las pasiones. Pero, por otro, damos cuenta también de la imposibilidad de lograrlo sin derrumbar los cimientos de esas mismas hipótesis. Esto demuestra el carácter paradójico de todo lo que acercamos al amor. Tanto las explicaciones que el hombre atribuye a sus sentimientos, como el manejo con que el propio amor gobierna al sujeto, se encuentran rodeados de esa esencia contradictoria que caracteriza a Eros.

Las pasiones no quieren «tener razón», por eso el único lenguaje que conoce el amor es el de la contradicción. La palabra es el límite del amor y, pese a ello, no disponemos de un arma distinta para acercarnos a esa sinuosa profundidad que tanto despierta nuestro interés. «No se puede decir nada sin contradecirse», decía Lacan. Así que, bajo esta advertencia previa, vamos a emplear la palabra para hablar de lo contradictorio...


Laura Martín López-Andrade.

FUENTE: REVISTA DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE NEUROPSIQUIATRÍA. 2009;29(103):157-169.

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